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La calma retornó poco a poco el domingo en una población del norte de La Paz escenario de choques entre policías y pobladores que dejaron dos muertos, varios heridos y detenidos, según informaron la Defensora del Pueblo, Rielma Mencias y dirigentes campesinos.
Uno de los fallecidos era velado el domingo en la plaza del pueblo de Caranavi, 100 kilómetros al norte de La Paz; el otro murió en un hospital capitalino, dijo Mencias desde esa localidad a la emisora Erbol.
El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, informó más tarde del fallecimiento de una persona y de la otra señaló que tenía información que su despacho está confirmando. Afirmó en declaraciones a la emisora gubernamental Patria Nueva que la policía no usó armas de fuego contra los manifestantes.
Afirmó que la ruta estaba expedita el domingo.
Dirigentes campesinos y medios de prensa también informaron de dos víctimas fatales a raíz de choques entre manifestantes y policías que trataban de despejar una carretera tomada por los pobladores de Caranavi.
El sábado el ministro Llorenti había informado que había un herido ``con muerte cerebral''.
Cuatro heridos permanecen en el hospital de la localidad, informó Mencias. A su vez Llorenti dijo el sábado que 8 policías fueron heridos, varios a bala, entre ellos el comandante de La Paz, coronel Ciro Farfán quien recibió un disparo que le perforó el hombro. Otro sargento fue baleado en el abdomen.
Los choques comenzaron el viernes y se prolongaron hasta el sábado cuando unos 700 policías se desplegaron a la zona para abrir una ruta que había sido cortada por cientos de manifestantes durante doce días en protesta por la decisión del gobierno de instalar una planta procesadora de cítricos en una localidad vecina y no en Caranavi, como habría sido el compromiso inicial.
Inicialmente el gobierno se negó a intervenir en el conflicto bajo el argumento de que era una disputa entre dos poblaciones por la ubicación de la planta, pero el sábado Llorenti dijo que invitó a dialogar a los líderes de la protesta y que éstos desoyeron la convocatoria. Afirmó que no se trató de una protesta social, sino de una ``acción política armada''. El conflicto dejó desabastecidas de alimentos y combustibles a una decena de poblaciones en esa región.
Los manifestantes resistieron la arremetida policial con bombas caseras, dinamita y disparos de escopetas.
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